jueves, 7 de mayo de 2020

Siberia. Escaladas en hielo en un lugar apartado del mundo

Como hace unos años publiqué un articulillo para la revista Peñalara, pero hoy en día las redes e internet corren como la pólvora lo dejo aqui plasmado con algunas de las fotos del viaje por si a alguien le sigue interesando esta aventurilla. Espero que lo disfrutéis...

Cascada Kurkurea 4º
Cascada Kurkurea


Escalando cascadas de hielo en Siberia.



Si alguien me dice hace unos años que empezaría a recorrer mundo en busca de torrentes helados para escalar más allá de nuestra conocida Sierra de Gredos, Pirineos o como mucho los Alpes, le habría preguntado si se le habían cruzado los cables o algo así, pero lo cierto es que por despiste o por haber podido subirme a un barco el día adecuado, en el momento adecuado, el 29 de Enero de 2018 me encontré subiéndome en Novosibirsk, tercera ciudad en población de Rusia, a una furgoneta con destino a la lejana estepa siberiana en busca de cascadas de hielo.



Todo comenzó gracias a un mensaje de un amigo, Rafa Vadillo, con el que había compartido también casi por casualidad un viaje a escalar a Laponia. Él me contó que un amigo suyo ruso, Iván Temerev, de la ciudad de Tomsk en Siberia, que había conocido en el Rally Terradets le comentó que visto el buen rollo que había en el viaje del año anterior a Laponia, por qué no nos íbamos a escalar a su tierra, que había cosas muy interesantes para unos locos del hielo como nosotros.

Lo cierto es que yo, que soy un auténtico loco del hielo me dije: ¿“ostras” un viaje a Siberia en Enero? Y me mandó un vídeo de cómo había empezado todo con el primer contacto que tuvo él con aquellos valles remotos y desconocidos hacía 3 años gracias a Iván y las cascadas que habían escalado, y no tuve ninguna capacidad de decir que no a esta aventura helada.






Y así y sin saber aún muy bien como lo había hecho, me encontré poniendo un pie en la ciudad de Moscú, donde me encontré con el resto del grupo de gente que viajaba desde Barcelona. Nos dimos por voluntad obligada y por conexiones de los vuelos, un día de turismo por los típicos sitios moscovitas y ya a última hora del 28 de Enero cogimos otro vuelo de 5 horas que nos dejaba en lo que yo pensaba que era la Siberia profunda, aunque estaba muy equivocado…

Al llegar nos estaba esperando Ivan, nuestro contacto ruso y única persona que hablaba inglés en muchos kilómetros a la redonda, con su amigo Dimitri, que era el dueño de una furgoneta con remolque con cierto aspecto en su interior de camión pakistaní por la extraña decoración que llevaba. Nos subimos a ella y comenzó la tercera parte de la ida consistente en 1000km de carretera helada y frío congelante hasta la ciudad de Aktash, a 150km de la frontera con Mongolia.

Aktash es un frío pueblo donde comenzaron nuestras escaladas. El primer día accedimos a la cascada llamada Harapovsky a unos 20 min de la carretera. Consistía en un amplio barranco de 250-260 metros de largo que recorrimos en 5 largos con grado entre 4º y 4+º. Fue mi toma de contacto con un hielo al sol a 20º bajo cero, que era tan frio que parecía que pegabas golpes a un palé de azulejos hasta que por ciencia infusa el piolet se quedaba gancheado entre varias galletas de hielo. Al terminar hoguerita rusa al anochecer y cena y cervezas en el hotel.




Así, como este primer día, pasaron los dos sucesivos en los que hicimos otras cascadas como la cascada Ulary, donde recuerdo un último largo especial que se encontraba en un circo en altura, algo escondido y donde realizamos una espacie de meeting entre todos y el último día de Aktash, donde ya con una temperatura más suave, al sol y vistas a las montañas de Altai, que hacen frontera con Mongolia, disfruté de la compañía de cordada de Ivan, el “Hulk ruso” (amistoso apodo que le puse porque iba muy fuerte y con chaqueta verde)

Escalamos la vía Kara-Tik que buscando la facilidad de los largos rondaba el 4º+ y por donde la hicimos él y yo rondaría ya el 5º. Fue un día de mucho disfrute y buscamos la mayor dificultad que nos íbamos encontrando en cada uno de los largos, ya que la anchura de los tramos clave permitía tomar las variantes de la dificultad más o menos deseada.










El cuarto día siberiano emprendimos de nuevo viaje hacia un valle remoto donde las comodidades de nuestra vida occidental quedaban en un segundo plano, llamado Chulysman Valley. Al llegar allí tras 4h de La tétrica furgoneta del amigo Dimitri por caminos helados vimos un gran valle Yosemítico con un gran rio helado en el fondo y unas cabañas de madera donde nos alojaríamos, soledad absoluta y cascadas de hielo por todas partes. Algunas, las más evidentes abiertas y otras con aproximaciones más raras, no.





Allí pasamos una tarde de descanso valorando la actividad a hacer el próximo día, y tras una buena cena rusa compuesta de sopa, pan frito, ensalada y carne con arroz terminamos el día pensando en la próxima vía, que en mi caso fue la cascada Katu-Yarik, un barranco de unos 150mts verticales que recorrimos en 3 lagos con una dificultad mínima de 5º, en absoluta soledad, solo rota por la compañía de Roger, compañero de cordada en aquel remoto lugar.





El último día y como el cansancio ya se dejaba notar, me apunté a hacer con Remi, Agustín, Josep Alcaráz y Antón una última cascada reseñada como de 3º, y de buena mañana emprendimos un camino bastante interminable de 2h por el valle hasta llegar a una cascada que aunque era corta, de unos 50mts, constituyó una de las más bonitas que habíamos visitado en este viaje. El nombre es Kurkurea (ruidosa) debido a la cantidad de agua que lleva, y era un salto en el fondo de un circo congelado por completo donde con facilidad salían media docena de vías y cuya mínima dificultad resultó ser 4º. Destacaba de ella una gran campana de hielo vítreo en el centro bajo la cual se veía correr el gran caudal que componía ese barranco.








Así terminaba nuestro viaje, bueno así solo la parte de escalada, porque aún restaron dos días y medio de vuelta para llegar a Madrid un miércoles a las 12 de la noche, cosa que me resultó bastante interminable, pero en definitiva era el precio a pagar por llegara un lugar tan remoto como Siberia con buena compañía en un viaje digno de ser recordado.











sábado, 18 de abril de 2020

Laponia: Escalada en hielo y Auroras Boreales

Varias personas me han pedido que haga un post sobre uno de los viajes que he hecho este invierno a escalar en hielo, y casi el único que he hecho, pues con el desastre de años de hielo que llevamos mi práctica de este deporte se ha reducido mucho ya que las condiciones casi casi ni acompañan en la península, y a fin de cuentas es la disciplina de escalda y alpinismo que más me gusta de todas.

Naastan Alpint
La verdad que este año quería ir a conocer Noruega, porque en 2017 ya había estado por aquí, pero como el año anterior no había hecho gran cosa de hielo tampoco, y en principio no se quería apuntar nadie más que Gustavo a escapar de la rutina una semana en Febrero le dije que nos apuntásemos a este viaje que así íbamos a tiro hecho y escalar era seguro. Al final salimos cuatro porque sobre la marcha Sergio y David se sumaron al plan sobre la marcha, pero lo bueno es que conocimos a más gente motivada por el camino.

Paseito por Estocolmo a comer algo
Y de esta manera y con esta tropa un 23 de Febrero cogimos el avión directo Madrid-Estocolmo con todas las ganas. El viaje no termina aquí pues luego toca coger un tren litera que durante 9 horas, que gran parte vas durmiendo en la cama por suerte,que lleva en dirección Norte ala ciudad de Lulea, desde donde aún nos quedarán 4 horas de conducción por carreteras heladas con ruedas de clavos hasta el parque nacional Stora-Sjofallets donde estarán las cascadas.

entrada a la zona antigua deEstocolmo
Por el camino, aunque es largo, tuvimos tiempo de comernos un plato de gambas en Estocolmo, visitar el lugar de paso del Circulo Polar Ártico y hacer la compra de víveres en la ciudad de Jokkmokk (casi última civilización hasta donde pasaríamos cuatro días y medio de escaladas).

Llegada del tren cama a Lulea
curioso embutido local
Esculturas de nieve en Jokkmokk en las rotondas
Así, y tras el cansancio del largo viaje llegamos allí. La suerte es que rápidamente se pueden ver todas las cascadas de hielo principales, puesto que aunque hay valles más alejados y escondidos la mayoría de las vías se ven desde la carretera que va al lado del lago, por lo que según llegas te sube algo el ánimo...

Recién llegados al parque esto es lo que se ve.

afilamos colmillos o Piolets?
Allí en esta ocasión estuvimos alojados en un lugar llamado Ritsem, un albergue a unos 40/45 min de la zona de escalada, que aunque estaba bien y cumplió la función, me gustó mucho más el lugar el primer viaje, pues nos alojamos en Bungalow con cocina y baño, y el desayuno estaba incluido, y además si un dia querías no cocinar había mini restaurante-bar (dejo el link: Stora-Sjofallet Mountain Lodge)

Ritsem, el albergue
Auroras boreales en Ritsem

Vaya amanecer chulo desde la ventana del alojamiento
En Ritsem había habitaciones con Literas, cocinas y baño común y un mini super para un apuro, pero si te alojas aquí deberás llevar compra en condiciones y preveer gasolina en el coche pues hay que hacer algún kilómetro más para escalar que desde el otro lugar. Otra pega que tuvo esto para mí fue que el día de llegada no pudimos escalar a diferencia de la primera vez que vine, que un poquito rascamos, pero, como esto lo contratamos a través de Rafa Vadillo y no por libre es lo que tocó...

pequeños problemillas por el hielo a pesar de las ruedas de clavos
Bueno, el primer dia de actividad yo tenía muy claro el objetivo, que era ir a hacer Nastan Alpint, un viote que me dejé pendiente de hacer la vez anterior, y con eta idea comenzamos el dia: Desayuno, trastos al petate, furgo y al lío! la aproximación cómoda fué algo más pesada que de lo normal pues aunque es visible en todo momento había muca nieve aumulada abajo y tocaba abrir huella.
Naastan Alpint:primer objetivo

toda la tropa preparándose

aproximación penosa por la nieve fresca

Tras algo más de media horita buceando llegamos a pie de cascada , donde nos juntamos dos de las tres cordadas que ese día íbamos a ese sector, pues David y Gus se fueron a la de al lado. No pasaba nada, pues la cascada es ancha como para que tres o cuatro cordadas no se molestenu escalen en paralelo.

Croquis del itinerario seguido
 
qué vistas todo el camino

R1 en la cueva

La verdad es que no defraudó nada de lo que me habían dicho de ella la vez anterior. Se escalaba en cuatro largos de 50/60 m con reuniones montadas con tornillos (Yo la primera la hice en una cueva para que mis riñones descansaran un poco). Era toda súper mantenida, con largos de dificultades entre el 4º+ y 5º, y aunque me tocó dármela entera a mi porque Sergio no se encontraba muy fino, la verdad es que me bajé encantado, porque la verdad es que he descubierto que escalar de segundo no me gusta mucho, aunque ir todo el rato de primero pueda generarme algo más de stress y cansancio.


En las reus colgados como chorizos

Dani en el último largo

Vamos Sergio que ya queda menos!

Qué vistas!
Tras esos largos, en dos ráppeles de Avalakovs tocabas suelo, así que genial, Nos juntamos con los que nos faltaban en la carretera y a descansar al albergue que al día siguiente tocaba más Rock.

Una vez en el albergue organizamos las cordadas del día siguiente, y David, Sergio, Javi y yo hicimos piña para ir al sector "Pelaren" pues tras la paliza anterior yo quería un día de transición para recargar pilas, y este es un sector más deportivo, con vías de la dificultad que estés dispuesto a hacer.

El día que elegimos comenzó con una nevada intensa, pero poco a poco fue despejando para dejarnos una tarde ultra soleada. En mi caso hice un par de vietas de decuelgue de 30m de 4º/4º+ por la mañana pero sin calentarme mucho para reservar fuelle, al salir el sol bajamos a dar un paseo al lago, ya que estanban unos locales allí pescando en los agujeros del hielo con las motos de nieve (cosa súper típica allí).

Sector Pelaren, con su pilar de 6º característico

empezó un dia algo feo

escalando variantes del grado que quieras




como te lies por o tieso, igual te tienes que colgar...

Tras el paseo, volvimos a hacer otro poco más y el ansiao de Javi me lió para hacer el segundo muro que era algo más vertical, y así, con la tontería salieron dos larguitos más, de los cuales hay que reconocer que el segundo largo(que a mí me tocó detrás, de segundo, claro que tampoco me apetecía mucho darme el apretón) no era nada fácil y yo creo que si que salía una sección vertical que cogía el 5º. Tras ello furgo de nuevo y a organizar el plan del siguiente día grande.

Amos Sergio!

Paseito por la carretera hacia el lago

David , pareces un chorizo de poca monta ;-)

Locales pescando en el hielo
Javi el Motivao apretando el segundo largo del sector.
El tercer día, que prometía ser grande, el proyecto fue ir a hacer una cascada llamada Snovit (350mt, WI4º+), y la verdad no defraudó. Era una de esas que tenía echado el ojo desde la primera vez que vine a este lugar, pues es de esas que se constituyen por una delgada línea(que luego no es tanto) rectilínea y larga, alejada de la carretera.

Amanece en el albergue
Snövit 4º+. Proyecto de hoy
Fue la mañana más fría de todas, pues habíamos tenido una noche despejada en la que estuvimos fotografiando auroras boreales a la fresca, y unos -26ºC ó -27ºC nos espabilaron rápidamente. No obstante no pasamos mucho frío porque entre la rampa de subida inclinada desde la carretera y los flanqueos con mala pinta, por lo avalanchosos que parecían y eran, que tuvimos que cruzar entramos en calor al solecito ártico (unas dos horas nos llevó llegar hasta allí).

Hace fresco hoy...

caminar por la trinchera para llegar al hielo es imprescindible...

Flanqueos "pa-belnos matao" que miedito por la nieve fresca en placas de viento

Aquí la tenemos
A pie de vía nada defraudaba, vimos que habría dos primeros largos algo más difíciles y luego ya sobre la marca se vería. Los empezó Javi, y como íbamos tres los rifamos. En estos primeros estaba la dificultad principal de 4º+. A esto le seguía un tercero que se dio Rafa, un cuarto de campa de nieve y el quinto que me tocó a mi, y fué un momento mágico cuando al salir de un espolón pude contemplar toda la puesta de sol detrás del AK Mountain desde allí arriba.

Último Largo. Corre quese ace de noche y hay que bajar...

Atardecer al final de la via. Que chulada!

Puesta de sol tras el AK-Moutain

La hora azul
Al llegar al quinto largo comenzamos a rapelar pues lo siguiente que quedaba era solo canaleta poco interesante, y tocamos suelo ya por la noche, pero con tiento, paciencia y gracias a la super linterna que pillé para ir a Perú fuimos deshaciendo el camino y a cenar.

en sentido antihorario: Dani, Sergio, Javi, Joaquin, Gustavo, David y yo, Jose M
El últmo día, ya para acabar con nuestros matratados y cansados cuerpos decidí darme un poco de tranquilidad al cuerpo y escalar con David la cascada Grevenn 250m/3º, pero donde uno se puede buscar los largos por un lado o por otro y coger la dificultad que quiera pues es muy ancha. Ya lo había escalado la otra vez, y lo único que hicimos un poco más allá fue salir del itinerario sencillo en el penúltimo largo para poner un poco de chispa al asunto, pero sin calentarnos la cabeza. Esta vez no fuí por Grevinann, su prima hermana porque el muro final de 5º ya no tenía ninguna gna de hacerlo pues se notaban ya los metros.

Grevenn 3º+,  Grevinann 5º de izda a Dcha. 250m
De hecho creo que Gus y Javi, los ultramotivaos que fueron allí tuvieron una caída en el penúltmo largo y decidieron bajarse. Esto ya fue lo último, porque aunque en un principio íbamos a salir al día siguiente, en cuanto llegamos al albergue se fueron quitando las ganas y al final la media mañana que restó fue de descanso.

David en una reu de Grevenn

Penúltimo largo que nos hicimos buscando algo de chispa por lo más tieso

Esta pa tus Followers David. Si te quitas la camiseta te darán más likes

L1 de Grevenn

ohhhh que destreza ;-)
A partír de aqui tocó vuelta a deshacer lo andado en coche tren y avión, pero por el camino nos dió para ver un partido de hockey sobre hielo del equipo de Lulea en un bar esperando al tren, y pasear por Estocolmo antes de marchar al avión para volver a casa y darnos cuenta de la que se venía encima por el maldito coronavirus...

Noche de auroras desde la puerta del albergue

Yass!!

El cazador(yo) cazado. Foto de Rafa.

Paseito time por Stockholm

Plaza principal del casco viejo de estocolmo, al lado del museo Nobel

Vistas de los canales...

Bueno, y esto es todo amigos, espero que os gustase y lo disfruteis, y si necesitais alguna nfo o consultar alguna pregunta estaré encantado en responderos!! Os dejo un vídeo-resumen del viaje


Os pongo el link de otro colega sobre un blog de monte que dice que Google no lo encuentra: https://alpinoexpress.blogspot.com
PD: no le empaléis por la piada de Mitológico que la paternidad es muy dura... jaja!!